La sencillez encumbras
No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.
Isaías.
Encontrándome solo yaciendo en el mundo,
miserable, sin luz; en oscuras prisiones
desolado tontín, por mareas de burlas
que sajaban mis ojos, de risa afamados.
A mi encuentro viniste, llevándome al cielo,
con palabras amables mostrando la herrumbre
de los hombres superfluos, cubiertos de lodo,
carcomidos de sangre, muriendo sin alma.
Contemplándote siento vibrar las estrellas,
por la voz, ofreciéndome a mí la ambrosía
del licor decantándose, amando al humilde.
Bendecido comparto con todos tu amor;
a los hombres descubro la simple bondad
del sencillo, engendrado en fugaz supernova.