Trastorno bipolar

25.06.2025

Los caballos aprenden, muy veloces,

a perder las carreras; en exceso

tristes, meditan viendo el gran absceso

de tanta oscuridad que desconoces.

Tú tienes, en tus ojos, los precoces

rayos de eucaristía, el vientre leso

de la luna -hemorragias del proceso

que termina contigo y no conoces-.

Los miras, siguen solos, languidecen,

lúgubres, en cultivos de memoria

ancestral, mientras limpias los mojones.

Quieres morir. Tan rápido obedecen.

Quién lo diría. ¿Cómo es tanta euforia,

inyectada, cayendo por bajones?