Palosanto

19.07.2025

Uno acompaña a la Muerte,

con ojos grises, intempestivos,

dulcemente, rebana los sesos

con la música de doble filo.

Otro es el Hijo,

artífice de serafines,

que da el fruto redondo,

de piel delicadísima,

adornando la savia.

Figura triste

junto a la acequia,

invocas a la Madre

Tierra -Virgen oscura

de insondables aristas-.

Silente,

el silencio tiene forma

de emperatriz;

conmovido por el viento,

musicalmente, acaricia

unas manos cansadas.

Ya sabes,

la dicha es la prolongación

de mi Nombre,

que da la paz a las raíces

donde la fe se entierra.

Conoces

la separación de los hijos

que a Mí regresan.

Hete aquí:

Palosanto

viendo al abuelo

que coge caquis

para los niños.


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