Las lágrimas de San Gabriel
18.09.2023
Las venas rojas del sol
vieron a mi madre parir
estando enferma. No hubo
quien sujetara su mano caída;
nadie cerró su boca aquilatada
a los azulejos del baño - de improviso
fabricado en un corredor oscuro
de la chabola por donde bajaban
las lágrimas de San Gabriel-.
No más que sus ojos en la bombilla
antes del último calambrazo. Eso es
todo - madre- de tanto que sufriste
para nada por mí.