La colada
04.07.2024
Subíamos a despachar
las hogueras de agosto.
La piedra pómez languidecía
espoleando juegos infantiles.
Cazábamos bragas de colores vivos.
Como funambulistas,
que alegres retozan
esquivando barreños,
con perfume de jabón
pegajoso por narices,
veíamos a las mujeres
que hacían la colada
en la azotea pueril donde reposan nubes.
Anocheciendo soñaríamos
el sueño de los pájaros.