Hombre gótico

24.06.2025

Pináculo de plomo,

sostén de soledad; triste corona

del espíritu romo

que todo lo perdona

y en el sentir, herido, se abandona.


De alas arrojadizas

que caen, como sombras entre incienso,

sobre las ojerizas;

soñar pobre e indefenso

frente a frente mirando al sol inmenso.


Por ser ciego recurre

al arte: el hombre gótico, dolido,

canta a la vida, ocurre

el milagro fallido

del acto generoso, incomprendido.


Si la gárgola hablase,

él no sabría qué decir al ver

piedras; si bilocase,

por la voz del saber,

sería catedral de rosicler.


Y abiertamente templo

de vísceras, con rótulos enormes

-vean aquí el ejemplo

muéstrense aquí conformes-

escritos en grafías cuneiformes.


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