E.T.S
02.05.2025
La incontrolable pasión
pavoriza a encoñados.
Adonde quiera que vayan,
los pobres estrafalarios,
ven piernas inverosímiles,
telarañas con parásitos
de púas maravillosas,
y maderos con los clavos
que maldicen gonorreas
del infortunio tan mágico.