Contemplación

20.01.2025

I


Pobre de espíritu,

vestido de gloria.


En tu humilde morada

la brevedad del silencio

ensancha horizontes.


Del todo desprendido

sales a la intemperie,

abriéndote paso.


II


Todo está oscuro

cuando crecen retoños

y caen centellas; no ignoras

que siempre amanece.


Solo anhelas partir;

reanudas la marcha,

siguiendo al espíritu

rebosante de júbilo.


III


Aun si se desprenden las retinas

por una tormenta de alfileres rotos,

queda grabado en tu memoria

el fulgor de la soledad;

contemplas, entonces,

el cuerpo transparente del deseo.


Incluso alcanzan tus manos

esa blusa estampada de cráteres

cuando la noche abandona el firmamento

y comienza otro día.


IV


Recorres la oscuridad;

sorprendido, descubres

que no hay distancia.


Cargada de estrellas

la noche atraviesa tu frente

y descansa en el corazón.