Compañera
Redobles del ayer
en blancos sueños
de finas agujas;
branquias musicales
albergando corazones.
Donde el rostro tuyo es soñado
donde corren ligeras perdices.
En la umbría fresca de aquel beso,
la tarde que descubrimos el mar
porque te quería toda desnuda.
Que no, que no tengo tiempo.
Cadenilla, curvatura de nieves
humedeciendo mediterráneos.
Tu risa que salta y me colorea
verde, verde filo por la espada
con la punta en resina de pino
viejo, mirando embarcaciones.
Que no, o me talas, o me talas.
Ven con algarrobos, compañera
a coronar esta costumbre
de tronco rumiante.
Llanto universal de corteza
porque termina el tiempo
de estar a tu lado.