Casimiro

31.01.2026

Casimiro escapó

cuando encendían los fogones

y las correas callaban

blandiendo al aire mi dolor.


La hierba purgó su barriga 

y mis manos se enfriaron

al tacto del acero

que me separaba de él.


Nuestros cuerpos ausentes,

uno tras del otro, corrían.

A Casimiro quería coger

una mañana de invierno, 

con sus jardines

y paredes lisas 

blanqueadas por la cal.


Si más allá hubiera vida,

lo sabe Casimiro: el gato

que ahora nubla mi vista

cansada por el recuerdo. 


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