Antonio
21.12.2025
A otro busco, encelada, contigo hago el amor,
aunque tú no me creas, por estar tan ausente,
de forma irrevocable, pudriéndote en la tumba
con telarañas rotas y vecinos caníbales.
Alguno de estos sirve. Tú sabes que me apena
el silencio de pino, las ganas tan plomizas
que ronronean, tontas, por tus labios (más bien,
debería decir, lápidas). ¡Ay, mi Antonio!
O que se mueven libres, como un flan, sin escrúpulos,
mis piernas, por sofocos que vienen del armario,
donde quedan corbatas aún sin enterrar.
Créeme. Tu silencio, probado hasta con bombas,
anida en la mirada del joven que sonríe
(arrebató mi cuerpo). Te dejo a ti las ganas.